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Romero

El romero es una planta aromática de lo más versátil que se utiliza en infinidad de platos y como planta ornamental además porque desprende un aroma intenso que se puede notar a distancia. Lo podemos encontrar en los supermercados normalmente desecado y picado o molido.

Antes de sembrar:

Cultivar romero a partir de semillas es bastante complicado, hay pocas posibilidades de éxito, las plantitas recién salidas son muy delicadas y pueden tardar muchos meses en crecer. Por eso lo más común es partir de una estaca de romero o de una plantita comprada (o que te regalen). Las estacas arraigan enseguida (siempre que sean cortadas a final de primavera o principios de verano, desde la base de una planta bien grande) y las plantitas que suelen vender ya vienen con varias ramas, suficientemente crecidas como para empezar a usarlas y sólo necesitan una maceta mayor. En general es muy fácil de cuidar. Desarrolla raíces profundas y puede llegar a medir 2 metros de altura. Hay diferentes variedades de romero, algunas de ellas de porte rastrero, aunque la más utilizada es la rosmarinus officinalis.

Te recomendamos que empieces con una planta crecida de romero, de las que venden en tiendas de jardinería, etc. en lugar de plantar a partir de semilla, pero si eliges las semillas pon unos puñados en semilleros con sustrato universal, cúbrelas poco y mantén la tierra ligeramente húmeda, a la sombra, a unos 15ºC. Tardan alrededor de 4 semanas en germinar, aunque las semillas tienen poco poder germinativo. Cuando las plantas midan 8-10 cm puedes trasplantarlas a una maceta grande o jardinera.

Sustrato:

Partiendo de una plantita crecida, elige siempre la que mejor aspecto tenga y prepara para ella una maceta o jardinera profunda (20 cm o más) con agujeros para drenar y una tierra o sustrato normal y corriente, puedes utilizar tierra de huerto, arcillosa, arenosa o calcárea, no es una planta nada exigente en suelos, sólo que sean ligeros y permeables. Aunque no requiere la mejor tierra o sustrato, no le viene mal la mezcla con humus, compost y mantillo, con un ligero aporte de nutrientes nuestra planta tendrá un aroma mucho más persistente y será más resistente. No pongas el romero en una maceta negra o de color oscuro a pleno sol, la tierra y las raíces se calentarán y se te puede morir la planta. Mejor que sea de color claro.

Riego:

Una vez trasplantado el romero riégala sólo ligeramente y ponla en un sitio donde tenga sol todas las horas que sea posible, pues necesita muchas horas de sol directo (mínimo 4-6 horas diarias, aunque aguanta bien la sombra).

A pesar de esto no necesita apenas riegos. Es preferible dejar que se seque por completo la tierra antes de regar, el romero reacciona mal con los riegos continuados o excesos de riego (las raíces se pudren rápidamente). Al estar en una maceta o jardinera la tierra se secará antes que si está en el campo, pero no es necesario regarlo tanto como al perejil o al cilantro. Ante la duda, siempre espera a que esté muy seca. Los riegos también tienen que ser más bien escasos, no eches nunca tanta agua que acabe saliendo por los agujeros inferiores de la maceta. El romero florece en primavera y otoño y no es necesario quitar ni cortar las flores. Atraen a insectos polinizadores y una vez caiga la flor se forman las semillas.

Cosecha:

Puedes coger sólo las hojas puntiagudas que necesites en un momento concreto o cortar una ramita. Procura que los cortes no sean mayores de 1/4 de la planta, podría no sobrevivir. Y no te preocupes, que le crecerán tallos y ramas nuevas. Puedes utilizarlo fresco o dejarlo secar, aunque no hay nada como el aroma del romero fresco. Puedes ver como realizar algunos platos en nuestra sección de recetas.


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